• Isaías 62, 6-7 Sobre tus muros, Jerusalén, he apostado centinelas; ni de día ni de noche permanecen en silencio.
  • Salmo 100 Aclama al Señor, tierra entera, sirvan al Señor con alegría.
  • 1 Pedro 4, 7b-10 Sean, por tanto, juiciosos y sobrios, para que puedan dedicarse a la oración.
  • Juan 4, 4-14 Esa agua se convertirá en su interior en un manantial capaz de dar vida eterna.

Comentario:

La experiencia de orar juntos a lo largo de los días del Octavario por la Unidad de los Cristianos ha ayudado a los cristianos de la pequeña ciudad de Madona a juntarse en amistad. Un fruto especial de esto ha sido la apertura de una capilla de oración ecuménica en el centro de la ciudad, plenamente equipada con elementos de las tradiciones católica, luterana y ortodoxa. En ella los cristianos de Madona se unen en una oración continuada a lo largo de todo el día. Esta experiencia constituye el contexto de la siguiente reflexión.

Mientras el pueblo de Dios esté dividido y los cristianos estén distanciados unos de otros, somos como Jesús en Samaría, extranjeros en una tierra extraña, sin seguridad, sin refrigerio y sin un lugar para descansar.

El pueblo de Israel anhelaba un lugar seguro en el que pudiera adorar al Señor. Isaías nos habla de las grandezas del Señor: apostó centinelas en las murallas de Jerusalén para que su pueblo le pudiera adorar con seguridad de día y de noche.

Durante la Semana de Oración nuestras Iglesias y nuestras capillas se vuelven lugares seguros, de descanso y de refrigerio para que las personas puedan unirse en oración. El reto que surge de esta Semana es que podamos crear más espacios y tiempos protegidos de oración, ya que al orar juntos nos hacemos un solo pueblo.

Preguntas

  1. ¿Cómo podemos fomentar la mutua hospitalidad entre las parroquias y las congregaciones de nuestra localidad?
  2. ¿Hay algún lugar en nuestro vecindario en el que los cristianos de distintas tradiciones se puedan reunir para orar y, si no lo hay, qué podríamos hacer para que lo haya?

Oración

Señor Jesús, pediste a tus apóstoles que se mantuvieran despiertos y que oraran contigo. Que podamos ofrecer al mundo espacios y tiempos protegidos en los que encontrar refrigerio y paz, para que orando juntos con otros cristianos podamos llegar a conocerte más profundamente. Amén.