• Génesis 37, 5-8 Escuchen lo que he soñado.
  • Salmo 126 Creíamos estar soñando.
  • Romanos 12, 9-13 Ámense de corazón unos a otros como hermanos y que cada uno aprecie a los otros más que a sí mismo.
  • Juan 21, 25 Ni en el mundo entero cabrían los libros que podrían escribirse.

Comentario:

La división entre los cristianos duele. Las Iglesias sufren de su incapacidad para estar unidas como una familia alrededor de la Mesa del Señor; sufren de su rivalidad y de siglos de luchas. Una respuesta individual a esta desunión surgió en 2005 en la forma de un periódico ecuménico: Kas Mus Vieno? (¿Qué nos une?). La experiencia de hacer este periódico ha inspirado esta reflexión.

José tiene un sueño, que es un mensaje de Dios. Sin embargo, cuando José comparte su sueño con sus hermanos, ellos reaccionan con rabia y violencia porque el sueño implica que tienen que postrarse ante él. Finalmente, la hambruna lleva a sus hermanos a Egipto y se postran ante José, pero contrariamente a lo que temían, esto, en vez de ser motivo de deshonra y humillación, es un acontecimiento de reconciliación y de gracia.

Jesús, como José, nos revela una visión, un mensaje, acerca de la vida en el reino de su Padre. Es una visión de unidad. Pero, como los hermanos de José, esa visión y lo que parece implicar nos produce malestar, enfado y miedo. Nos demanda que nos sometamos y postremos a la voluntad de Dios. Tememos esto porque tememos que podamos perder algo. Pero la visión no tiene que ver con ninguna pérdida. Al contrario, se refiere al reencuentro con hermanos y hermanas que habíamos perdido, con la reunificación de la familia.

Hemos escrito muchos documentos ecuménicos, pero la visión de la unidad cristiana no está encapsulada solo en declaraciones acordadas, por importantes que sean. La unidad que Dios desea para nosotros, la visión que nos propone, va mucho más allá de lo que podamos expresar con palabras o escribir en libros. Esta visión tiene que encarnarse en nuestras vidas, en nuestra oración y en nuestra misión que compartimos con nuestros hermanos y hermanas. Por encima de todo, se hace realidad en el amor que mostramos los unos por los otros.

Preguntas

  1. ¿Qué significa poner nuestro propio sueño de la unidad de los cristianos a los pies de Cristo?
  2. ¿De qué manera la visión del Señor de la unidad llama hoy a las Iglesias a renovarse y a cambiar?

Oración

Padre celestial, danos humildad para oír tu voz, para escuchar tu llamada, para compartir tu sueño por la unidad de la Iglesia. Ayúdanos a estar despiertos a la pena de la desunión. Donde la división ha hecho nuestros corazones de piedra, que el fuego de tu Espíritu Santo los inflame y nos inspire con la visión de ser uno en Cristo, como él es uno contigo, para que el mundo pueda creer que tú lo has enviado. Esto pedimos en el nombre de Jesús. Amén.