“Este es el día que Yahveh ha hecho, sea nuestra alegría y nuestro gozo” (Salmo 118, 24).

EL MANDAMIENTO

Los Adventistas del Séptimo Día nos acusan a los católicos de haber cambiado el precepto bíblico del descanso sabático al domingo, sustituyendo así la enseñanza divina con preceptos humanos. ¿Es esto verdad?

La Biblia lo dice claramente: “Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo y descansó el día séptimo de toda su obra que había hecho y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios toda la obra creadora…” (Génesis 2, 2-3).

Este día, el último día de la creación, donde Dios había terminado su obra creadora fue declarado día Santo y día de descanso en el Monte Sinaí; el día para recordar la alianza de Dios con su pueblo. “Recuerda el día del sábado (sabbath = descanso) para santificarlo. Seis días trabajarás, pero el día séptimo es día de descanso para Yahvé, tu Dios. No harás ningún trabajo…” (Exodo 20, 8,10).

Este es un mandamiento y todos los cristianos debemos cumplirlo. Pero no basta saber de memoria las citas bíblicas, es necesario entenderlas.

¿QUÉ SIGNIFICA ESTE DÍA?

Último día de la creación.

El día del descanso es “bendecido” y “santificado” por Dios, o sea, separado de otros días para ser, entre todos el “día del Señor”. Es un día para ocuparnos de las cosas santas y no de las profanas, trabajar sería “profanar” el día santo (Dies Dómini n.16).

Día de liberación.

El sábado se establece como ley de liberación en el Monte Sinaí (Deuteronomio 5, 15). Yahvéh quiere que los judíos festejen el día de su liberación y del poder de Dios.

Día santo y santificado por Dios.

El día del descanso es “bendecido” y “santificado” por Dios, o sea, separado de otros días para ser, entre todos, el “día del Señor”. Es un día para ocuparnos de las cosas santas y no de las profanas, trabajar sería “profanar” el día santo (Dies Dómini n.14).

Día consagrado a Yahvé.

El Señor del sábado es Yahvé, los judíos lo llamaban el día de Yahvé, el día consagrado a Yahvé (Lee: Exodo 16, 23- 25).

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¿SÁBADO O DOMINGO?

Cuando el adventista te dé las citas anteriores, dile: “¡Te felicito! Ya lo sabía. Eso dice el Antiguo Testamento ¿Y qué dice el Nuevo?”. El error de los Adventistas está en leer el Antiguo Testamento = AT, ignorando el Nuevo Testamento = NT que nos anuncia cinco “Novedades”.

1ª NOVEDAD: Jesucristo es el Señor del sábado.

Los judíos se enfadaban con Jesús porque trabajaba en sábado sanando a las personas (Lee: Marcos 3, 1). Jesús se defiende afirmando que él es “el Señor del sábado” (Lee: Marcos 2, 23-28). Con su ejemplo, el Señor nos enseña que el sábado debemos trabajar haciendo el bien a los demás, porque la caridad no tiene fechas, y está por encima de los demás mandamientos.

2ª NOVEDAD: El domingo es el día de la fe, para confesar que “Jesús es el Señor”.

Jesucristo al declararse Señor del sábado, se adjudica además un título divino, por eso los fariseos querían matarlo. El domingo es el día en que los cristianos confesamos la divinidad y el señorío de Cristo; en ese día Tomás confesó su divinidad y señorío: “Señor mío y Dios mío” (Lee: Juan 20, 26-28). Al cambiar el día de culto, confesamos a Jesús como Dios y Señor del tiempo y de la historia.

3ª NOVEDAD: Dios sigue trabajando.

El AT dice que Yahvé descansó de toda obra creadora, PERO el NT nos dice que Dios sigue trabajando: “Mi Padre sigue trabajando y yo también trabajo ¿y qué?” (Lee: Juan 5, 17). Si sigue trabajando, quiere decir que la obra de Dios no se acabó el sábado. El pecado de Adán introdujo desorden en el mundo y era necesario un día más de trabajo y un nuevo día de descanso.

4ª NOVEDAD: Un nuevo día.

El AT dice que el séptimo día es el último de la creación, PERO el salmista anuncia un nuevo día, el octavo día: “Este es el día que ha hecho el Señor” (Lee: Salmo 118, 24).

Con Cristo se inaugura un tiempo nuevo y definitivo (Dies Domini n. 18). Él es el Alfa y el Omega, y como el domingo es el día primero de la semana y el último de la creación la Biblia lo llama y la Iglesia lo proclama: El día del Señor (Lee: Apocalípsis 1, 8 y 10).

5ª NOVEDAD: Nueva Creación.

El AT dice que Dios terminó toda su obra creadora, PERO el profeta predice una nueva creación (Lee: Isaías 65, 17).

¿Cuál es la Nueva Creación?

La nueva creación inicia con la resurrección de Cristo porque él es el primer nacido de entre los muertos, él es el principio de esa nueva creación (Lee: Colosenses 1, 18).

Por eso San Pablo llama a Cristo “Adán” (1Corintios 15, 45) porque Cristo es el primer hombre de la nueva creación. “Pues si por un hombre vino la muerte (Adán) también por un hombre (el nuevo Adán) vino la resurrección de los muertos” (Lee: 1 Corintios15, 21-22-45).

El sábado no era sólo para descansar sino para recordar las maravillas de la creación. El domingo es el Nuevo Día para recordar la Nueva Creación realizada en Jesucristo. (Dies Domini n. 16 -17).

¿QUIÉN CAMBIO EL SÁBADO?

  • Lo cambió Dios Padre porque él sigue trabajando y restauró su obra desordenada por el pecado con una “nueva creación” en Cristo (2 Corintios 5, 17). Resucitando a Cristo, el primero de todos, inauguró la nueva creación y esto lo hizo el domingo, el día del sol, a la salida del sol (Lee: Marcos 16, 2 y 9).
  • Lo cambió Dios Hijo. Los judíos convocaban la asamblea el sábado. Pero Cristo convoca la asamblea con sus apóstoles el domingo (Juan 20, 19). Se reúne a partir el pan con los discípulos de Emaús en ese día, (Lucas 24, 13-35) y espera hasta el siguiente domingo para manifestarse a Tomás (Lee: Juan 20, 26).
  • Lo cambió el Espíritu Santo. El AT dice que Dios santificó el sábado, pero el NT atestigua que el día de la santificación es domingo, porque Cristo concedió el Espíritu Santo a su Iglesia en ese día (Lee: Juan 20, 22-23), y Pentecostés también ocurrió en domingo, cincuenta días después del sábado de la Pascua judía (Lee: Hechos 2, 1).
  • Lo cambió la Iglesia de Cristo. La fe en la resurrección es el origen y fundamento de la fe cristiana (Dies Domini n.2), por eso los apóstoles escogieron el domingo para tener la fracción del pan y celebrar la fe en Cristo resucitado (Lee: Hechos 20, 7).

El apóstol Juan, recordando esta costumbre, llama a este día “el día del Señor” (Lee: Apocalipsis. 1, 10).

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LO QUE ENSEÑA LA IGLESIA

“El primer capítulo del Génesis, al concluir la narración de la creación, dice que Dios cesó “en el día séptimo de toda labor que hiciera. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó” (Génesis 2, 2-3). El “shabbat”, el sábado bíblico, está vinculado con el descanso de Dios. Si los cristianos celebramos el día del Señor el domingo, es porque en este día tuvo lugar la resurrección de Cristo, que es el cumplimiento de la primera creación y el comienzo de la “nueva creación”. En Cristo se realiza plenamente el “descanso” de Dios. Estudia detenidamente la encíclica de Juan Pablo II Dies Domini.

“El domingo se ha considerado el “dies Christi”, porque está relacionado con el recuerdo de su resurrección. En efecto nuestro Señor resucitó el “primer día después del sábado” (Juan 20, 1), y ese mismo día las mujeres encontraron el sepulcro vacío. El evangelio narra que Jesús fue reconocido por María Magdalena, acompañó a los dos discípulos de Emaús, se manifestó a los Once que estaban reunidos y se les apareció de nuevo al domingo siguiente, venciendo la duda del incrédulo Tomás. Cincuenta días después tuvo lugar Pentecostés.

Así el domingo es el día de la fe, día en que los creyentes contemplando el rostro del Resucitado, están llamados a repetirle como Tomás: “Señor mío y Dios mío” y a revivir en la Eucaristía la experiencia de los Apóstoles cuando el Señor se presentó en el cenáculo y les comunicó su Espíritu” Juan Pablo II.

ESTE ES EL DÍA

Por eso el domingo es el día en el que la Iglesia, como Juan en Patmos, escucha la palabra de Dios.

Es el día en el que, como Tomás, los cristianos nos ponemos de rodillas y profesamos nuestra fe en Cristo: “Señor mío y Dios mío” (Lee: Juan 20, 26-28).

Es el día en el que, como los discípulos de Emaús, nos encontramos con Cristo realmente presente en la fracción del pan, (Lee: Lucas 24, 30) y recordamos la promesa que el Resucitado nos hizo a los cristianos: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28, 20).

El primer día de la semana Dios creó la luz, pero, para los cristianos, la verdadera luz del mundo es Jesucristo y por eso celebramos el domingo, el día sin ocaso, el día eterno, el día del Señor (Dies Dómini n. 26).

¿SOMOS CRISTIANOS O JUDÍOS?

Los adventistas, al negarse a celebrar el día del Señor, el díes Dómini o domingo, niegan la importancia central de la victoria de Cristo resucitado; rechazan la nueva creación realizada en Cristo; se apartan de la fe cristiana y se ponen del lado de los judaizantes que, al inicio de la Iglesia, querían conservar las fiestas y el sábado judío. San Pablo dice que todo eso, que prescribía el Antiguo Testamento, era sombra de lo venidero (Lee: Colosenses 2, 16-17).

Esto nos revela el error más frecuente entre los protestantes, que leen y citan el Antiguo Testamento como si el Nuevo no añadiera ni cambiara nada y por eso no atinan, se confunden y nos quieren confundir. Lo que extraña es por qué, si defienden tanto que el sábado es el día de descanso, se quedan el domingo a ver televisión en vez de irse a trabajar.

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