“Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitare en el ultimo día”. (Juan 6,54).

LA EUCARISTÍA Y LA BIBLIA.

Si hay unas palabras bíblicas que todo cristiano conoce son estas: “vosotros escudriñáis las escrituras ya que os parece que en ellas tenéis la vida eterna… pero no queréis venir a mí para tener vida”. (Juan 5,39-40). En embargo no todos entienden su alcance.

Cristo está hablando de los escribas y fariseos, quienes supuestamente basaban su vida en la Biblia. Jesús afirma que el mensaje de las Escrituras es él: “ellas son las que dan testimonio de mi…” por eso les reprocha: “pero no queréis venir a mí para tener vida”. Es decir, aceptaban la Biblia que hablaba Cristo, pero rechazaban a Cristo mismo.

La Biblia es un instrumento santo, palabra de Dios para conocer a Jesús, pero la Biblia no sustituye a Cristo, la Biblia no es Cristo. Esto es lo que Cristo podrá decir a muchos cristianos hoy: “vosotros escudriñáis las Escrituras… pero no queréis venir a mí para tener vida”.

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¿Qué quiere decir Jesús con “Venid a mí”?

El mismo nos revele el misterio más adelante: “yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, el que crea en mí no tendrá nunca sed”. (Juan 6,35).

Jesús nos invita a alimentarnos de él. Es en la Eucaristía, donde nos alimentamos del Pan de Vida que es Jesús mismo.

OBJECIÓN PROTESTANTE

Aquí Cristo está hablando simbólicamente. Él dijo: “yo soy la vida” y él no es una vida; “Yo soy la puesta” y Cristo no es una puesta.

Respuesta:

  1. El contexto no es simbólico o alegórico, sino doctrinal. Es un diálogo con preguntas y respuestas como Jesús suele hacer al exponer una doctrina.
  2. A las preguntas u objeciones que le hacen los judíos, Jesucristo responde reafirmando el sentido inmediato de sus palabras. Entre más rechazo y oposición encuentra, más insistente Cristo en el sentido único de la palabra: “mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida”.
  3. Esto hace que los discípulos le abandonen, (v.66). Jesucristo no les grita: “!hey… vengan! ¡no se vayan!, no me explique bien, era una parábola!” por el contrario, reta a sus mismos apóstoles: “¿también vosotros queréis iros?”. Yo, como Pedro respondo: “pero Señor… ¿con quién nos vamos si solo tú tienes palabra de vida eterna?” (v. 67-68).
  4. Los apóstoles entendieron en sentido literal, o mejor dicho, inmediato las palabras de Jesús en la última cena. “tomó pan… (que olía a pan, que sabía a pan) y dijo: tomad y comed, esto es mi cuerpo” (Lucas 22.19). y ellos en vez de decirle: “explícanos esta parábola”, tomaron y comieron, es decir, aceptaron el sentido inmediato de la palabra.
  5. S. Pablo expone la fe de la Iglesia en el mismo sentido: “la copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?” (I Corintios 10,16).
  6. Los primeros cristianos acusan a los docetas de no creer en la presencia de Cristo en la eucaristía: “se abstienen de la Eucaristía porque no confiesan que es la carne de nuestro Salvador” (S. Ignacio de Antioquia – Esmir.VII).
  7. ¿Sabías que el mismo Lutero enseñaba que “el Sacramento de Altar es el verdadero cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo”?
  8. Finalmente si fuera simbólico cuando Jesús afirma: “el que come mi carne y bebe mi sangre…” entonces también seria simbólico cuando añade: “…tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día” (Lee: Juan 6,54). ¿Acaso la resurrección es simbólica? ¿Acaso la vida eterna es simbólica?

YO soy el Pan de Vida

Como puedes ver todo favorece la interpretación literal del discurso. Por otro lado, ¿no es muy extraño, que los mismos que afirman que la Biblia se debe interpretar literalmente, hagan una evidente excepción en este pasaje?

CONCLUSIÓN

Jesús con su doctrina, la Biblia por el contexto, los apóstoles con su interpretación, la Iglesia con su enseñanza, confirman el único sentido inmediato y literal de las palabras de Cristo.

EL PAPA NOS HABLA

“Cristo literalmente presente bajo los velos de simples y materiales apariencias, Cristo-pan, Cristo-vino es verdadera comida y verdadera bebida para el hombre que tiene hambre y sed de lo infinito. Solo él, Cristo, puede colmar la necesidad de eternidad del corazón humano; solo él, Cristo, es total realización de todas sus aspiraciones y prenda segura de inmortalidad. Solo Cristo es –el camino, la verdad y vida” (Jn. 14,6) para los que comen su carne y beben su sangre.

“No olvidéis jamás: Cristo, que nos nutre bajo las especies consagradas, es el mismo que viene a nuestro encuentro en los acontecimientos cotidianos; esta con el pobre que tiende la mano, esta con el que sufre e implora ayuda, está en el hermano que pide nuestra disponibilidad y espera que le acojamos. Está en el hombre, en todo ser humano, incluso en el más pequeño e indefenso”.

“¡Misterio profundo de vida! ¡impenetrable misterio de amor!… La eucaristía nace del amor y sirve al amor, definitivo mandamiento de la Nueva Alianza” (Juan Pablo II en Orvieto, Italia).

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LA EUCARISTÍA COMO SACRIFICIO

“Roma enseña que el sacerdote ofrece a Jesús de nuevo en sacrificio cada vez que celebra la Misa. Cada 24 horas se celebran 200,000 misas en todo el mundo. Esto significa que Jesús sufre la terrible agonía del Calvario ¡200,000 veces cada día!… pero Dios contradice a Roma en la carta a los hebreos: “pero el posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre…” así es el sacerdote que nos convenía: santo inocente… que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día… nosotros somos sacrificados, mediante una sola oblación… y con la remisión de los pecados ya no hay más oblación por los pecados” (Hebreos 7,26-28 y 10,14-18; “¿A quién cree usted?” The Conversión Center Inc.).

Respuesta:

1. La iglesia, es verdad, enseña que la misa es un sacrificio, pero no como acontecimiento histórico y visible, sino como sacramento y por tanto es incruento, sin dolor ni derramamiento de sangre.

Por tanto, en la misa, Jesucristo no sufre una “Barbárica agonía” sino por el contrario, es la oblación amorosa del Hijo al Padre “por la cual Dios es perfectamente glorificado y los hombres son sacrificados” (Sacrosanctum Concilium n.7).

2. El sacrificio de la Misa, no añade nada al sacrificio de la Cruz ni lo repite, sino “representa”, en el sentido de que “hace presente” sacramentalmente en nuestro altar el mismo y único sacrificio del Calvario. (Credo del pueblo de Dios #24.)

3. El texto de Hebreos 7,27 no dice que el sacrificio de Cristo lo realizo “de una vez y se ya se acabó”, sino “de una vez para siempre”. Esto quiere decir que el único sacrificio de Cristo permanece para siempre (CIC 1364). Por eso dice el Concilio: “Nuestro Salvador, en la última cena…instituyó el sacrificio Eucarístico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la Cruz” (Sac. Concilium #47).

Por tanto el sacrificio de la Misa no es una repetición sino representación y renovación del sacrificio de la Cruz, y es signo de su valor único e infinito de la Pasión Redentora.

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FRUTOS DE LA COMUNIÓN

  • Recibir la eucaristía en la comunión de como fruto principal la unión íntima con Cristo Jesús.
  • Enciende y arrastra a los fieles a la apremiante caridad de Cristo. (Sac. Concilium #10).
  • Conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo.
  • Favorece la caridad y esta caridad vivificada borra los pecados veniales y nos preserva de los mortales (CIC 1392 ss).
  • Nos une a todos los fieles en un solo cuerpo: la Iglesia. Y nos hace sentir el dolor de los hermanos que no comparten la misma mesa del Señor (CIC 1398).
  • Nos exige un compromiso en favor de nuestros hermanos especialmente de los más pobres (CIC 1397).

LOS CRISTIANOS Y LA EUCARISTÍA

San Agustín: Un cristiano que sabía mucha Biblia, enseñaba: “no pecamos adorando la eucaristía, más bien pecamos si no la adoramos” (In Ps. 98,9).

San Jerónimo: “La celebración de la Misa vale tanto cuánto vale la muerte de Cristo en la Cruz”.

San Lorenzo: “más aprovecha la remisión de la culpa, el oír una Misa que todas las oraciones del mundo”.

Papa Inocencio: “La Santa Misa es el sol del mundo cristiano, el alma de la fe, el centro dela religión católica, compendio de todo lo bueno y de todo lo bello que hay en la Iglesia de Dios. El que devotamente oyera una Misa en aquel día, se librara de muy grandes peligros y muchos males”.

Imitación de Cristo: “Por las Misas que se celebran en la Iglesia, se convierten los infieles a la fe; las almas, de la pena del Purgatorio vuelvan al cielo, y los justos de afirman más en la gracia de Dios”.

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