HOMILÍA DE MONSEÑOR AZUAJE EN LA CELEBRACIÓN DE LOS 335 AÑOS DE LA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DEL REAL  

Mis queridos hermanos en Cristo Jesús, un gran saludo a Monseñor Linares, sacerdotes de la Diócesis, como aquellos que nos visitan, los seminaristas, un gran saludo  a las religiosas y religiosos, presentes hoy y aquellos que nos visitan, en este día hermoso dedicado a la vida consagrada y que abrimos nosotros, el año que el Papa Francisco ha dedicado para que reflexionemos y oremos y también aprovechemos las gracias y virtudes que vienen a través de nuestros hermanos y hermanas que se han consagrado al Señor en la vida religiosa, devotos, devotas también de Nuestra Señora del Rosario del Real, hermanos todos en Cristo Jesús, Señores diáconos y el Diácono Alexander, que junto con el Padre Alcibíades son los responsables de la fe y de la espiritualidad de todos los que en este hermoso Santuario vienen a ofrecer el agradecimiento a Dios, como también sus peticiones, él que es bueno y nos escucha y sabe cuánto nos hace falta y nos da según nos conviene para nuestro bien.

Son muchos los pensamientos cuando uno celebra una eucaristía, especialmente cuando esta focalizada en la familia de Nazaret, podríamos decirlo así: Jesús, José y María, que en esa presentación en el templo, quiere significar muchas cosas para nosotros, lo primero es saber que él se encarnó, se metió de lleno como dice la escritura, no tuvo alarde, no tuvo digamos, ningún resquicio para dejar en este caso su condición al lado del Padre y venir a nosotros, estar con nosotros, meterse con nosotros y meterse tanto que asumió nuestra condición humana, como dice la escritura, menos en el pecado…

También quiso, como hemos escuchado en la oración, asumir también las tradiciones de su pueblo como lo asumimos nosotros, las tradiciones como esta, tradición del día 02 de febrero, tradición que tienen muchos de irse caminando e ir también peregrinando, asumiendo promesas, etc. Pero Jesús se metió aun mas, porque se metió en el entorno familiar a esta tradición, por eso dice el texto bíblico para cumplir así lo precepto, escrito por la ley, por la ley lo que significa el autor sagrado, él es uno más con nosotros en esta realidad humana, en esta realidad histórica para eso nosotros hacemos un compendio de una pregunta a otra y la respuesta ¿Quién es Jesús?, le ponemos nosotros muchísimos atributos divinos y apenas algunos atributos humanos, entonces como que desnivelamos la balanza y pareciera entonces que Jesús no es accesible a nosotros, porque es Dios, porque esta por allá, porque es Santo y entonces porque genera en nosotros un espíritu de cansancio al pensar que es inalcanzable o el pensar muchas veces que casi nosotros tenemos que desaparecer para que entonces poder alcanzarlo, resulta que Jesús quiso meterse con nosotros en nuestra realidad humana y aprovecho esta Tradición y la Presentación del Señor en el templo para decirles eso, que Él es alcanzable, que Él no está por allá sino que está aquí en medio de nosotros y con nosotros, que Él está en nuestra realidad de todos los días, que nosotros hacemos que su presencia no solamente acá en el sacramento es lo más grande, que nosotros también podemos ofrecer al Señor sino que su presencia en cada uno de nosotros que hemos en algún momento de nuestra historia y seguimos renovando ese Sí bautismal y que él nos acompaña hoy con su Espíritu en medio de nuestra realidad humana, familiar, social, histórica, como la queramos nosotros llamar, en la salud, en la enfermedad, en cualquier momento de nuestra vida en cualquier condición de nuestra vida y por eso su presentación es una vivencia como lo hemos nosotros vivido en la Epifanía, una manifestación al mundo que un abrirse a las cosas nuestras a las cosas que el mismo ser humano a través de una presentación va gestando tanto en la religión como en la sociedad, en el mundo también del trabajo, en el mundo político, en el mundo cultural etc.

Mons. José L. Azuaje. Obispo de Barinas

Mons. José L. Azuaje. Obispo de Barinas

Él no está separado de esa realidad, pero está de otra forma y la otra forma es que por eso le ponemos bastantes atributos divinos y pocos humanos, porque lo hace a través de nosotros y recuerde que nosotros mientras a veces los compromisos es un compromiso serio, a veces queremos como dice el dicho: saltar el bulto o soltar el bulto y echarle la responsabilidad al otro, por eso, es que tantas veces le echamos la responsabilidad al otro de tantos atributos, porque no queremos asumir, porque el hombre, nosotros y que nosotros tenemos que obrar en su nombre en lo que nos compete como responsabilidad ,acá en medio de nuestra realidad humana y por eso es que hay tanto desanimo, por eso es que hay a veces como que ¡ya no puedo más! cuando el cristiano y Él nos ha enseñado en que nosotros siempre estamos abiertos a posibilidades futuras, saquen la cuenta ustedes, saquemos la cuenta nosotros, Él vino a nosotros, se encarnó, se hizo uno más que nosotros compartió nuestra realidad humana, Él vino acá a recrearnos esa condición primero, ahí vemos esos milagros, los prodigios, las curaciones, porque le quiere al ser humano nuevamente en su armonía total y por eso nos enseña a través de los milagros, prodigios y las curaciones, que están en las escrituras y las que se hacen hoy también porque quiere al ser humano en armonía profunda de esa visión negativa, pasa a una visión positiva, nosotros que lidiamos como dice la escritura, el pecado nos trae un remedio fabuloso, el perdón y lo hace desde la cruz y nos da por ende las posibilidades, de no condenación sino salvación, posibilidades de, pero esas posibilidades depende de nosotros, no de Él, porque de Él, es que no las da, una realidad viva, no las da pero depende de nosotros, la decisión es nuestra o vamos por ahí o vamos por otro lado, pero es que además el límite que nos ha puesto el mundo y nos ha puesto también la historia, que es la muerte, Él nos va a ofrecer otra cosa: una vida eterna mas allá y nos las ofreció desde acá desde nuestra propia tierra, asumiendo algo que es propia de nosotros que es el morir.

El morir es propio del ser humano y está dentro de nuestras posibilidades de vivir, un animal no se da cuenta que muere, nosotros sí, y por eso la muerte es parte de nuestra vida y no es un añadido más, es parte esencial de nuestra vida, pero Jesús nos da posibilidad también de asumir algo que Él asumió que es la vida eterna, que no es una vida de ilusiones, es una vida de permanente dialogo amoroso con Dios, permanente dialogo amoroso que se realiza desde acá con nuestros hermanos. El dialogo significa siempre reconocer al otro, no dominar al otro, ni manipular al otro, sino reconocer a la otra persona, cosa que nos está faltando a nosotros los venezolanos reconocer la dignidad personal de la otra persona, Jesús lo hizo por eso tantas veces y Jesús lo hizo y por eso tantas veces, por eso tantas veces tu fe te ha salvado, tu fe te ha curado, tu fe, es decir, decisión tuya porque si algo tiene Jesús y Dios mismo es que nunca nos obliga a nada, ni la iglesia, por eso la iglesia ante cualquier sacramento pide siempre la disposición libre de quienes van a asumir cualquier esa realidad sacramental y es así, si es te viene quédate tranquilo, lo que han pasado por el bautismo, los que han pasado por el matrimonio, saben muy bien por la misma confirmación, saben muy bien eso, una libertad plena que si no nos da entonces nos ofrece una vida eterna, que no es estar aquí inerte inactivos, esperando que lleguen, esperando que otros trabajen para yo disfrutar de eso, ¡no!, sino meterse de lleno en lo que nos corresponde a nosotros nuestra responsabilidad humana, desde el ámbito de los cristianos, a trabajar a construir a diseñar todo lo que tengamos nosotros que hacer para un mundo mejor, una familia mejor, una sociedad mejor.

Desde los parámetros que nos diseña el Señor, ante eran pleitos peleas, insultos no se perdonaban, el Señor nos dio un remedio: perdonarse los unos a los otros bajo un parámetro fundamental, que es el amor a otro ¿cuántas veces hay que perdonar?, hay que perdonar infinitamente al otro, sacar ese rencor que muchas veces nos carcome a nosotros, sacar eso que está aquí, que nos está matando a los venezolanos y otra cosa que nos enseña el Señor es saber valorar esto, las tradiciones nuestra, esta tradición. El Papa Francisco nos habló muy claro en esto: Si hay tradiciones que no marcan en absoluto nada a los cristianos las quitamos, hay que irlas separando, porque no les dice nada a la gente, como hay tradiciones que marcan la vida de las personas y las proyecta diariamente en lo que son en su responsabilidad y en la construcción y diseño de ese mundo que necesitamos, eso es un llamado para nosotros que somos hombres de tradiciones y mujeres de tradiciones, a ver cuales tradiciones son las que realmente son las que fomentan en mi vida y en la vida de los otros un camino de seguimiento y de discipulados con el Señor, hacer lo que Él nos mando hacer, como dijo la Santísima Virgen: “hagan lo que Él les diga”; hacer lo que Él nos mando hacer: amarnos, perdonarnos, ayudarnos, a animarnos unos con otros, tender la mano a aquel que se siente desanimado, aquel que vemos hundido como levantarnos abrazar al hermano, quitar esas cosas que tenemos en contra de todo, eso nos mandó el Señor, no mandó otra cosa y vivir en paz, si las tradiciones incluso esta misma que estamos celebrando hoy aquí en nuestro Santuario, nos proyecta hacia allá, ¡Bendito sea Dios!, sino ¿para qué volver el próximo 02 si esto no nos cambia?, Si esto, la Eucaristía, la tradición, sobre todo que tenemos nosotros bella con la Santísima Virgen no nos marca para un camino permanente los 365 días del año, no nos dice nada, es lo que el Papa trata de apuntar porque Él quiere enfrentar a nosotros, a los cristianos con nuestra verdad, con la verdad de cada uno, entonces tendríamos todos que hacer ese acto de conciencia, ¿para qué?, para que realmente las cosas de la iglesia tengan un significado bonito, hermoso, bello, pero también constructivo, porque si alguien está llamado hoy día en nuestro país a ayudar a recomponer lo que hemos echado a perder, somos nosotros los cristianos, que tenemos el mandato del amor, sobre todo la alegría del servicio al hermano y eso fue lo que hizo la Santísima Virgen María no hizo otra cosa; porque también las mujeres en aquel tiempo y en su cultura no podían hacer mucho, pero hacían lo esencial que es la maternidad, que es el cuidado de los hijos, el cuidado del hogar, que lo ejercen muchísimas de ustedes o todas, pero además hacen otras cosas hoy día, porque la sociedad se lo permite, pero en aquel tiempo no se lo permitían, entonces, María Santísima cumplía con lo que tenía que cumplir con  José y su hijo, estas hermosas tradiciones y decía algo y quedaba plasmado ahí, este niño será signo de contradicciones, ya tiene sentido esa tradición y a ti una espada te traspasará el alma, ya tiene sentido esa tradición, porque hay historia, hay historia, hay una misión y esa misión la cumplió ese Hijo y esa misión la cumplió esa Madre y esa es la presencia de María Santísima en medio de nosotros.

Cuando acudimos a ella hermanos y hermanas, acudimos siempre con un corazón muy pero muy abierto, porque una mamá es para eso, una mamá es para ir con toda la confianza del mundo, porque sabemos que siempre nos va a escuchar, pero sabemos que siempre nos va a indicar en la humildad de su vida un camino y ese camino se llama Jesús en María, entonces esta Santa Misa lo que ustedes dejan acá, como tradición a ofrecer sus oraciones, su encuentro, la comunión, de pasar un día acá, es hacer ese camino que María nos indica el camino de Jesús, en medio de nuestra realidad, ese camino la iglesia también lo asume desde distintos carismas, el camino indicado de los carismas. Hoy en la iglesia es algo muy bello y hoy que estamos celebrando el día de la Vida Consagrada y abrimos este año en nuestra Diócesis de la Vida Consagrada, ahí tenemos nosotros algo muy específico, que de esas generalidades, carismas, que hay en la iglesia, el Señor va llamando también a hombres y mujeres para lo específico de algunos carismas, para que desarrollen construyan animen y fomenten algunos carismas que son de la Iglesia, porque el Señor se los ha dado, pero que lo asumen desde ya, desde lo específico y esas son nuestras hermanas religiosas, nuestros hermanos religiosos consagrados al Señor, consagrados para poder testimoniar desde su vida de fe, a las distintas congregaciones esos carismas de la iglesia, carismas que animó a la Santísima Virgen de un servicio permanente a su Hijo y también a la comunidad y a la familia un carisma que anima hoy a las distintas congregaciones en la educación, en la predicación, en la caridad, en el acompañamiento de los jóvenes.

El día 31 celebrábamos a Don Bosco, y lo vamos a celebrar ahora en agosto sus 200 años de nacimiento que fundó a los salesianos y salesianas, un carisma especifico, carisma que son de la Iglesia, que ha sido dado por el Espíritu Santo y que hoy las religiosas que están aquí, los religiosos que están acá, y que dentro de un ratico vamos a mirar y vamos a contemplar, dentro de ese compromiso también de la Iglesia fomentan en nuestra Diócesis, en Venezuela y en el mundo entero y eso nos alegra mucho, y eso es un camino hacia Jesús, no solamente personal o comunitario, sino hacia el pueblo de Dios, entonces mis hermanos y mis hermanas en este día hermoso de la Presentación y también de esta hermosa tradición acá en nuestra región llanera de Nuestra Señora del Rosario del Real, ¡Ojalá! que Nuestro Señor nos anime a darle cada día mayor sentido a estas hermosa tradiciones que tenemos nosotros en nuestra Iglesia y que son de todo este peregrinar, que vinieron peregrinando a pie, o bien sea los que vinieron de distintas maneras, de distintas formas, de distintos lugares, podamos nosotros ver siempre, que en ese caminar que es el camino de la Iglesia, especialmente hoy, cuando el Papa Francisco nos anima a evangelizar a nutrir el corazón, tanto personal como comunitario de la vida de Dios, para poder fomentarlo, para poder asumirlo, sobre todo para caminar junto a él  con su Espíritu.